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Es
probable que sus ancestro sean el Dogo del Tíbet o de
Asia. Este, tras originar el Dogo de Macedonia, habría
sido llevado a Inglaterra por los Fenicios. Cruces con diversos
terriers hicieron disminuir poco a poco el tamaño. Cuando
apareció en Francia, hacia 1850, ya presentaba algunas
analogías con el Bulldog francés. Nuevos cruces
efectuados con razas determinadas (Carlino, etc.) han contribuido
a formar el Bulldog francés actual. En 1898 se fijó
definitivamente el estándar de la raza. Después
de un período de declinación, actualmente vuelve
a ser popular.
Activo,
valiente, testarudo, este perro de carácter muy enérgico
es un buen guardián. Muy afectuoso, sensible, de naturaleza
muy agradable, es un compañero que reclama mucha atención
y afecto. Es dulce con los niños. Es bastante agresivo
con sus congéneres. Su educación debe ser firme
y precoz pero calma y persuasiva.
Perro
de ciudad por excelencia, se adapta bien a la vida en apartamento.
Durante las salidas, no debe tirar de la correa pues corre el
riesgo de adquirir un andar defectuoso. No tolera estar separado
de su amo. No soporta el calor, que le ocasiona dificultades
respiratorias, agravadas por ser su nariz demasiado corta. Durante
el período de muda hay que cepillarlo todos los días.
Bañarlo cada dos meses. Controlarle el estado de los
ojos y de los pliegues de la cara.
Perro
de compañía. Perro guardián.
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