| Contrario
a las clásicas parodias que muestran al bulldog como feroz
y usando un collar con púas, el bulldog no es una raza
fiera (aunque lo fue durante los días de bullbaiting, se
eliminaron sus tendencias agresivas durante la Segunda Guerra
Mundial) y se lleva muy bien con los humanos (incluido los niños)
y a veces con otras razas. Los bulldog son muy amigables, pero
tercos y protectores.
Se
piensa que el Bulldog desciende de los Molosos de Epiro, perros
de guerra introducidos en Inglaterra por los navegantes fenicios.
Como su nombre lo indica ("bull" significa "toro"
en inglés), se criaba para combatir contra toros. También
se organizaban combates entre perros. En 1835, se abolió
esta práctica cruel. En 1875, se publicó el primer
estándar. Posteriormente, las selecciones que se llevaron
a cabo hicieron del Bulldog un perro de compañía.
Vivaz,
intrépido, valiente, de carácter equilibrado y
digno de confianza. A pesar de su aspecto temible, es de naturaleza
afectuosa, tranquilo, de buen carácter y muy poco ruidoso.
Es un excelente compañero para los niños. Es muy
apegado a sus amos. Se debe educar con firmeza.
Se
acomoda a la vida urbana, siempre que pueda hacer ejercicio
en forma regular. Soporta mal el calor fuerte. Hay que cepillarlo
a diario. Hay que controlar los pliegues de la cara para evitar
irritaciones.
Perro
guardián. Perro de policía, auxiliar militar.
Perro de compañía.
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